Memoria Masónica: Voltaire, la Ilustración y la defensa del librepensamiento
El mes de abril nos invita a abrir una nueva página en nuestra memoria masónica para recordar a una de las figuras más célebres y trascendentales del pensamiento ilustrado: François-Marie Arouet, universalmente conocido por su inmortal seudónimo, Voltaire.
La imagen de su mandil masónico, que acompaña estas líneas y ha llegado como un tesoro histórico hasta nuestros días, no es un simple retal del pasado. Representa el compromiso inquebrantable de un hombre que dedicó su vida a combatir la ignorancia y a defender la luz de la razón.
Una iniciación en el otoño de la vida
El camino masónico de Voltaire es, en sí mismo, una lección de humildad y de búsqueda constante de la verdad. A diferencia de otros ilustres hermanos que ingresaron a la orden en su juventud, Voltaire fue iniciado en abril de 1778, a la avanzada edad de 83 años.
La ceremonia tuvo lugar en la prestigiosa y muy intelectual logia parisina Les Neuf Sœurs (Las Nueve Hermanas). Que una de las mentes más brillantes de Europa, en el ocaso de su vida, decidiera ceñirse el mandil y compartir los trabajos del taller, demuestra que el deseo de perfeccionamiento humano y la búsqueda de la Luz no entienden de edades.
El legado de la tolerancia y la razón
Hoy, la figura de Voltaire sigue iluminando allí donde el pensamiento libre se mantiene en pie. Su legado evoca, con más fuerza que nunca, la defensa de la razón, la libertad de conciencia y la resistencia incansable frente al fanatismo y la intolerancia.
Para los masones, estos no son solo conceptos filosóficos o históricos, sino herramientas prácticas con las que desbastar nuestra piedra bruta cada día. Desde la Logia Miles Lvcis n.º 110, recordamos la figura de este ilustre hermano como un faro que nos inspira a mantener una mente abierta, a cuestionar los dogmas y a trabajar por una sociedad más justa, fraterna y tolerante.

