En el vasto universo del simbolismo que estudiamos dentro de la masonería en Asturias, existen representaciones que nos invitan a una profunda reflexión interior. Una de las imágenes más ricas y evocadoras es la de la Escala de Jacob, un elemento que conecta lo terrenal con lo trascendente, apoyada sobre el pavimento de mosaico de nuestras logias.

En la representación que acompaña estas líneas observamos tres emblemas ascendiendo por los peldaños hacia la Estrella Flamígera: la cruz, el ancla y el corazón. Estos tres elementos expresan tres virtudes fundamentales que acompañan y guían el camino iniciático de todo masón: Fe, Esperanza y Caridad.

Ilustración de la Escala de Jacob apoyada sobre la piedra cúbica y el pavimento de mosaico, mostrando la cruz, el ancla y el corazón, símbolos masónicos de Fe, Esperanza y Caridad.

El Ancla: Fundamento y Profundidad

Hoy queremos detenernos especialmente en el ancla, símbolo universal de la Esperanza.

En el mundo físico, el ancla desciende hacia lo invisible, hundiéndose en las oscuras profundidades para lograr mantener firme la nave sobre las aguas turbulentas. De un modo análogo y profundamente filosófico, el iniciado masón no asciende por la Escala de Jacob huyendo de sus propias profundidades o negando su oscuridad. Al contrario, el verdadero progreso se logra conociendo esas profundidades, explorando el propio ser y encontrando en ellas un fundamento interior inquebrantable.

La Esperanza Masónica ante la Incertidumbre

La Esperanza masónica no es una simple espera pasiva, sino una fuerza activa y transformadora. Nos enseña valiosas lecciones para aplicar tanto dentro del Templo como en la vida profana:

Desde la R.·. L.·. S.·. Miles Lvcis n.º 110, en los Valles de Gijón, seguimos trabajando para que estas virtudes no sean solo símbolos en un cuadro, sino realidades vivas en cada uno de nosotros, fortaleciendo así el espíritu de la masonería asturiana y universal.