En el trabajo reflexivo que desarrollamos dentro de la masonería en Asturias, la contemplación del tiempo y de nuestra propia naturaleza ocupa un lugar central. Hoy nos detenemos ante una poderosa máxima: Memento Vivere (Recuerda vivir), una profunda invitación a dar sentido al tiempo que nos ha sido concedido.

Es habitual en la tradición iniciática encontrarnos con la locución «Memento mori», que nos recuerda de forma cruda y directa que nuestros días tienen un límite. Sin embargo, su contraparte luminosa, «Memento vivere», nos invita a preguntarnos exactamente cómo queremos vivirlos. Reconocer nuestra finitud no debe ser un motivo de angustia, sino una herramienta que puede ayudarnos a vivir con una mayor y más lúcida conciencia.

El simbolismo del crecimiento interior

Los elementos simbólicos que nos acompañan en esta reflexión encierran valiosas lecciones para el masón:

El incesante paso del reloj de arena

En el centro de esta dualidad se encuentra el reloj de arena, que sigue su marcha inexorable. Cada grano que cae nos recuerda que cada instante es irrepetible. Nuestras decisiones, forjadas en el momento presente, son las que van dando forma a la vida que construimos.

«Memento mori». Recuerda que morirás. «Memento vivere». Recuerda que hoy estás vivo.

Desde la R.·. L.·. S.·. Miles Lvcis n.º 110, animamos a interiorizar esta dualidad. Es una invitación directa a la reflexión interior: reconocer el límite natural de nuestra existencia y comprender, desde el despertar de esa conciencia, el inmenso valor de vivir plenamente.