La vinculación entre la masonería en Asturias y el mundo de las letras ha dejado huellas profundas. Aunque no es frecuente encontrar masones de los siglos XIX y XX escribiendo en asturiano o dentro del costumbrismo, las figuras de Marcos del Torniello y Antón el Chiova son la gran excepción.
Para entender mejor el contexto de estas figuras, puedes consultar nuestra guía completa de la masonería en Asturias.
José Benigno García González, «Marcos del Torniello»

En Avilés, en el seno de las logias La Justicia y Concordia, encontramos a José Benigno García González. Bajo el nombre simbólico de «Castelar», este industrial y profesor desarrolló una intensa labor literaria.
Nacido en 1853, Torniello fundó semanarios como El Estudiante y El Vigía. Su obra poética en asturiano, como Tambor y gaita (1904), lo convirtió en el heredero de Teodoro Cuesta. Su pertenencia a la masonería fue una faceta discreta pero fundamental en su formación intelectual, un dato inédito en muchas biografías locales de Avilés.
Valentín Ochoa Rodríguez, «Antón el Chiova»

Nacido en Langreo en 1879, Antón el Chiova tuvo una trayectoria paralela. Herrero y más tarde profesor, se afilió a la logia Riego nº 2 de Gijón con el nombre simbólico de «Dante».
A diferencia de Torniello, Ochoa sufrió la represión franquista. En 1944 fue procesado por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo. Pese a la persecución, su legado en la cuenca del Nalón persiste, siendo homenajeado por el Ayuntamiento de Langreo con una calle en su honor.
El legado de la masonería asturiana
Tanto Marcos del Torniello como Antón el Chiova representan un puente entre la tradición iniciática y la identidad asturiana. Su compromiso con la educación y la prensa republicano-socialista demuestra los valores masónicos aplicados al progreso de Asturias.
Artículo original por Víctor Guerra García (Historiador masón). Texto basado en el documento «Los Masones Asturianistas«.
